¿Cómo se desarrolló el Golpe?


   La ciencia oficial se puede reír cuanto quiera de las explicaciones que aquí vamos a exponer sobre el Gran Cataclismo que asoló la Tierra hace poco más de 12.000 años. Deberían saber, no obstante, que existen textos de extremada antigüedad que cuentan con detalle lo que aconteció en aquel entonces, además de existir numerosas leyendas en todo el mundo que hablan de dicho Cataclismo. Añadiremos que también hay indicios geológicos que demuestran que los acontecimientos ocurrieron tal y como los exponemos.

   Aquel Gran Cataclismo de hace más de 12.000 años produjo cuantiosas transformaciones geológicas y la desaparición de numerosas especies animales, entre ellas la de los grandes saurios. No se sabe con exactitud cuantos seres humanos murieron en aquella catástrofe de dimensiones universales aunque pueden calcularse en unas 5/6 partes de la población de aquel entonces que tal vez rondase los 80 o 100 millones.

   Antes de explicar todo el proceso de lo que se vino a llamar EL GOLPE es necesario decir que la Luna no giraba en aquel entonces en torno a la Tierra. Nuestro Globo terrestre no poseía satélites aunque existen sospechas de que dos pequeños asteroides pudieron ser capturados en tiempos remotos. Ambos debieron ser de dimensiones insignificantes (de parecidas características a los que posee actualmente Marte). De todos modos, esto es una conjetura que todavía no puede tomarse como concluyente.

   La Tierra -antes del Golpe- giraba más cerca del Sol. Puesto que los antiguos textos especifican que en aquel entonces un año -o sea el tiempo que la Tierra precisaba para dar una vuelta completa al Sol- duraba 302 días, hemos establecido que nuestro Globo terrestre se situaba a unos 123 millones de kms. del astro Rey. En la actualidad gira a unos 26 millones de kms. más lejos (149 millones de kms). Por tal razón, es deducible, que la Tierra era más cálida que hoy y mucho más fértil y lluviosa. En aquellas condiciones la vegetación se extendía por la práctica totalidad de la Tierra, existiendo frondosos bosques y numerosas extensiones de zonas selváticas. Los casquetes polares eran más reducidos que en la actualidad y el eje de inclinación terrestre se situaba en latitudes diferentes a las actuales. En aquellos tiempos existían los grandes saurios y otras especies de animales que hoy se consideran extinguidas. En modo alguno los grandes saurios desaparecieron hace millones de años como nos quiere hacer creer la ciencia. Los científicos, sin embargo, intentan explicar su desaparición de un modo muy parecido al que exponemos aquí ya que piensan que pudo muy bien ocurrir a causa de la colisión de un gran asteroide con la superficie terrestre.

   Ya hace algunas décadas, al analizarse la composición química y geológica de las muestras traídas por los astronautas que pisaron la Luna, se evidenció que nuestro satélite era mucho más antiguo que la Tierra. Ello echó por tierra la teoría (ampliamente extendida entre los científicos de los años 60-70) de que la Luna se originó de un fraccionamiento primario de la nuestro Globo terrestre cuando este estaba en fase de condensación y enfriamiento. Curiosamente, hoy en día, un gran número de investigadores admite que nuestro satélite pudo tener un origen independiente y lejos de su situación actual que, más tarde, y debido a las perturbaciones gravitatorias de otros astros pudo transformar su órbita siendo capturada por el campo de gravedad de la Tierra. Dicho en otras palabras: la Luna vino de otro lugar del espacio y fue capturada por el campo gravitacional de nuestro Globo terrestre.

   Pues bien, esto es exactamente lo que ocurrió. La Luna fue traída literalmente de otro lugar del espacio a las inmediaciones de la Tierra. La causa no fue natural sino que fue provocada por una fuerza descomunal que la impulsó inteligentemente hasta nosotros. Esa fuerza descomunal, tal y como afirman los textos antiguos, es la que posee la sabiduría de Dios Todopoderoso. Lo que explican los antiguos textos parece absurdo e ilógico. Se piensa que el hombre no puede ser capaz de producir una fuerza tal que haga que un globo terrestre escape de su órbita gravitacional y sea dirigido a un lugar en concreto del Cosmos. Sin embargo, varios científicos han pensado en tal posibilidad creyendo que en las próximas centurias el hombre habrá alcanzado el conocimiento y la tecnología necesaria para hacer esto posible. ¿Es tan increíble pensar que Dios, poseedor de una sabiduría y tecnología cientos de miles de años más avanzada que la nuestra, sea capaz de hacer algo así?.

   Nuestros antepasados creían en Dios como un Ser semejante a ellos pero que había alcanzado una inconmensurable sabiduría. Era por ello considerado como el Señor de los Cielos. Es así como lo denominaban: Jaungoiko (JAUN: Señor, GOIKO: de las alturas). Era también el ZAR (Sabio, Anciano) Supremo de la Humanidad Blanca. En esencia, era un ser con cuerpo y alma que podía ser visto y que tenía un vehículo y forma física. En la actualidad se piensa en Dios de una manera diferente. Se cree que Dios es un Ente abstracto e inmaterial que expresa una Fuerza o Energía Cósmica incomprensible. De esta manera, Dios se confunde en las Fuerzas de la Naturaleza. Cualquier fenómeno o causa producida por las Leyes de la Naturaleza se tienen como obra de Dios. Pero ello no es así, Dios es un Ente vivo de inconmensurable sabiduría y poder pero no es la Naturaleza misma. Dios se vale, por tal causa, de su gran conocimiento de la mecánica de las Leyes Naturales para manifestar su Poder. Choque y fricción de la Luna

   Tal y como hemos explicado sucintamente en el capítulo “¿Existió la Atlántida?”, Dios Todopoderoso (Jaungoiko) tomó la resolución de enviar un Globo ya fenecido (la Luna) a chocar contra la Tierra como justo castigo y advertencia a la humanidad por haber causado la muerte de su Hija Maistatu, Reina de los 12 Globos de Mundo y Princesa de todos los Globos colonizados por los Eduen.

   ¿De dónde provino la Luna?. Los textos hasta ahora traducidos no lo especifican pero sí dejan claro que vino como si de un cuerpo errante se tratase de los confines del Cielo. Creemos que tal vez la Luna era alguno de los globos muertos que giran en torno a nuestro Sol, como Mercurio, el cual es de naturaleza y dimensiones bien parecidas a la Luna aunque su densidad de núcleo es sensiblemente diferente. También, la Luna pudo venir de fuera de nuestro Sistema Solar. Caben ambas posibilidades a falta de datos más concluyentes. Lo que es cierto por los muchos indicios que hay de ello es que la Luna vino de algún lugar fuera de la órbita gravitacional de la Tierra

   El Poder de Dios, es decir su alta tecnología y conocimientos, hicieron que la Luna abandonara su órbita original allá donde quiera que se situase y viajara a través del espacio hasta colisionar con nuestro Globo terrestre. Puesto que, desde el momento en que María (Maistatu, Hija de Dios) muere a causa de una herida producida en la cabeza por las piedras que le lanzaron los Kain en la ciudad de Obeidu (actual El Obeid), hasta que se produce el Golpe no transcurre mucho tiempo, es de suponer que la Luna no estaba demasiado lejos de la Tierra.

   La Luna es un Globo sin vida con unas características muy especiales. Para empezar, su densidad es muy inferior a la que debiera poseer un cuerpo de sus dimensiones. Debido a ello los científicos creen que su interior es hueco o al menos tal posibilidad explicaría su escasa fuerza de gravedad. Otra característica curiosa es que sólo nos sea visible una parte de ella mientras que la otra se oculte -en gran parte- tras la oscuridad del frío espacio. Su comportamiento gravitacional está lleno de pequeñas irregularidades y fluctuaciones. Es algo realmente extraño que sólo puede explicarse por su extrema sensibilidad a los campos de gravitación de otros cuerpos celestes cercanos, o por la acción provocada de algún tipo de fuerza que se oculta en el interior de la Luna. Expresándonos con más claridad: la Luna actúa como un reloj que, cuando se da cuenta de que se atrasa o adelanta, corrige su hora para llegar puntualmente a la cita. Así sus vueltas en torno a la Tierra duran más unas veces y otras menos, dependiendo de quién sabe qué extrañas fuerzas cósmicas. Por supuesto, estas variaciones son muy pequeñas, pero importantes como para tenerse en cuenta. Además de otras muchas características especiales, la última ha sido que se hallase agua en estado sólido (congelada) en la cara oculta de la Luna tal y como muestra la fotografía que adjuntamos en esta página. Agua congelada en la cara oculta de la Luna

   Los científicos no pueden explicar la presencia de agua congelada en la cara oculta de la Luna. No es una pequeña cantidad de agua, sino grandes cantidades, tal y como muestra la fotografía. Y lo que observamos en la misma es solamente una fracción. ¿Cómo apareció este agua en la Luna?. Los científicos no tienen ninguna explicación coherente al respecto. Nosotros sí. Además, tenemos una segunda pregunta y dirigida exclusivamente a dichos científicos: ¿Cómo es posible que después de centenares de misiones de exploración llevadas a cabo a la Luna desde la década de los 60 sea ahora, después de casi cuarenta años, que se descubre (?) que la Luna posee grandes cantidades de agua congelada en su cara oculta?. ¿Acaso antes no se tenían medios técnicos para localizar este básico y preciado elemento químico?. Sospechamos que tales científicos conocían, desde hace tiempo, la existencia de agua en nuestro satélite y añadimos que también conocen otras muchas cosas que nos ocultan para no dejar en evidencia su total desconocimiento de ese extraño astro que ilumina nuestras noches.

   Pero, expliquemos ya como se desarrolló el Gran Cataclismo que sacudió a la Tierra en el año 10.099 antes de nuestra Era Cristiana, es decir hace 12.103 años a contar desde 2004.

   El poder de Jaungoiko fue capaz de mover a la Luna del lugar donde se hallaba y dirigirla hacia nuestro Globo terrestre. Se acercó hasta él lo suficiente como para rozarlo. La Tierra sufrió su fricción y ello produjo el Golpe Divino asestado contra la humanidad.

   La Luna, al irse acercando a nuestro campo gravitatorio, se tornó rojiza. La causa de ese color sería -tal vez- un fenómeno producido por la propia atmósfera terrestre. La Luna se acercó lo suficiente como para colisionar con la Tierra, una colisión de friccionamiento que se produjo al acercarse nuestro satélite a unos 1.000 kms. de distancia. Cosa que hizo pero, no en un ángulo de 90 grados, sino en otro bastante menos abierto -entre 45 y 50 grados quizás-. Ello produjo un choque de fricción, como el que se produciría entre dos bolas de billar cuando una de ellas es lanzada hacia la otra apuntando casi fuera de su punto central. Una bola de billar golpeada en uno de sus extremos se ve forzada a girar mientras se mueve a través del tablero. Eso es ni más ni menos lo que hizo la Tierra al ser golpeada por la Luna. Su velocidad de rotación se vio momentáneamente acelerada y su órbita alrededor del Sol alterada de tal forma que se desplazó varios millones de kilómetros más allá del astro Solar antes de poder estabilizar su movimiento rotatorio y de traslación. La Luna tras golpear lateralmente a la Tierra se alejó unos cientos de miles de kilómetros impulsada por su propia velocidad antes de verse frenada por la fuerza gravitacional de nuestro Globo terrestre. Así quedó unida a nosotros.

   La repentina aceleración de la rotación de la Tierra al ser friccionada por la Luna debió de ser un fenómeno impresionante para la humanidad de entonces. Aquellos que en aquel momento estaban en la parte de la Tierra que era de noche vieron que las estrellas del Cielo se movían todas presurosas hacia una misma dirección, como si todas ellas parecieran caerse del cielo. Los que estaban en la parte iluminada por la luz del Sol vieron que un gran Globo luminoso se acercaba, luego una Gran Luz como un incendio pavoroso, inmenso. Una luz semejante a la que produce una gran bomba atómica.

   Allí donde la Luna colisionó con la Tierra (ver foto), la destrucción fue apocalíptica. En esa zona en concreto la atmósfera se calentó en miles de grados centígrados calcinando todo cuanto encontró a su paso. Desde el desierto del Gobi, pasando por Irán, la península Arábiga, todo el Sahara hasta llegar al desierto del Oeste de Norteamérica se produjo un inmenso arañazo de destrucción a causa de la fricción de la Luna colisionando lateralmente con la Tierra. La destrucción en esta zona fue total. No sólo quedó todo calcinado a causa de las elevadísimas temperaturas que se produjeron en la colisión, sino que muchas zonas fueron literalmente aplanadas mientras que otras se arrugaron formando elevadas cadenas montañosas.

   El resto del Globo terrestre sufría, mientras tanto, un descomunal terremoto. La humanidad entera, junto con todos los seres vivos que poblaban la Tierra, tuvieron que sentir una sensación en sus estómagos semejante a la que se produce cuando uno es lanzado al vacío. Las aguas de los mares se vieron sacudidas por tan terribles maremotos que las olas tuvieron que alcanzar fácilmente cientos de metros de altura. En tales condiciones, al llegar estas monstruosas olas a las costas de los valles, estos se vieron inundados hasta alturas superiores a los doscientos metros.

   Minutos después del Golpe, fuertes terremotos proseguirían sacudiendo la superficie terrestre. La propia fricción de la Luna con la Tierra hizo que la gran masa continental, que en aquel entonces formaban nuestros continentes, se fracturase por su lugar más débil. Así, dos inmensas áreas de tierra se separaron de lo que hoy es África y Europa. Impulsadas por la propia fuerza de la colisión se separaron a gran velocidad abriéndose una grieta entre ambas. Una grieta que fue llenándose al mismo tiempo por las aguas de los océanos. Cientos de millones de metros cúbicos de agua anegaban con gran violencia aquella inmensa grieta. Los actuales continentes de América del Sur y del Norte se desplazaron miles de kilómetros de los continentes de África y Europa en cuestión de minutos. Más al Sur, una masa continental se desgajó de África siendo lo que hoy se conoce como la Antártida. Otra masa desgajada de ésta es lo que hoy se conoce como Australia.

   Los grandes saurios, así como otros grandes mamíferos que habitaban aquel entonces lo que hoy son los continentes americanos, murieron fulminantemente aplastados por su propio peso a causa del violento movimiento de las capas tectónicas y de los fuertísimos vientos que se originaron. Sólo los animales más pequeños fueron capaces de salvarse de la catástrofe. Algunos hombres también lo consiguieron. Estas mismas causas produjeron la muerte de los grandes saurios de todo el mundo. Unos pocos lograron sobrevivir pero en los siguientes milenios fueron aniquilados por el hombre por considerarlos una gran amenaza para sus vidas. Pese a todo, es posible que todavía quede algún ejemplar vivo en lugares remotos de la Tierra o -sobre todo- en los fondos marinos y en algunos lagos y lugares pantanosos. En aquellos sitios donde la acción violenta del Golpe fue menor, pudieron salvarse grandes mamíferos como los elefantes, las cebras, etc. De todos modos, la mortandad de todas las especies animales fue descomunal mientras se produjo el Golpe y prosiguió después por las consecuencias posteriores ocasionadas por él.

   La Luna, en su colisión con la Tierra, produjo muchísimo calor. Allí donde friccionó calcinó la Tierra e hizo evaporarse en minutos lagos, ríos y mares enteros de agua. Las aguas de los océanos se vieron precipitadas hacia el cielo atraídas por la gravedad lunar. Gigantescas columnas de agua ascendían a la Luna como si esta fuese una gran pala de molino. Pero esa agua no era líquida, el calor era tan inmenso que lo que realmente subía al cielo eran columnas de vapor. La Luna, un cuerpo muerto, recibió grandes cantidades de este vital elemento que es el agua. Cientos de millones de metros cúbicos quedaron atrapados en la gravedad de nuestro mortal compañero de viaje estelar.

   Luego, cuando la Luna se alejó lo suficiente de la Tierra y estableció su órbita programada alrededor de ella, esa agua se enfrió rápidamente congelándose en su superficie y en sus numerosísimas cavidades ya que la Luna es un inmenso queso de gruyere. Afirmamos, sin ningún temor a equivocarnos, que hay más agua en el interior de la Luna que en el exterior y que el origen de toda ella es terrestre.

   Pero no toda el agua evaporada por las grandes temperaturas que alcanzó la Tierra fue a parar a la Luna, sino que se quedó en la atmósfera. El volumen de agua evaporada alcanzó tal magnitud que nuestro Globo terrestre se vio cubierto por espesísimas nubes, tan densas y tan oscuras que la Tierra se vio envuelta en tinieblas. Los pocos supervivientes a tanta catástrofe todavía debían de sufrir otra gran calamidad. Los que escucharon el ONUE (Consejo) dado por el Be (el enviado de Jaungoiko) se ocultaron en elevadas cavernas, bien aprovisionados de comida y de agua a la espera de que todo aquello pasase. Pero aquella tenebrosa oscuridad, aquel calor asfixiante y la niebla húmeda y saturada tan persistente hacían presagiar lo peor.

   Días después de que el Golpe aconteció, la Tierra estaba en tinieblas mientras se sucedían temblores de tierra, cada vez menos intensos. La temperatura de la atmósfera empezó a bajar y poco a poco las inmensas nubes que cubrían todo el Globo terrestre empezaron a condensarse y a caer a la tierra en forma de lluvia. Y llovió por semanas enteras, con tanta violencia y persistencia que los valles volvieron a anegarse y las aguas subieron y subieron haciendo que los pocos seres supervivientes buscasen cobijo en las más altas montañas. Pocos lo conseguían. La mayoría perecían arrastrados por las impetuosas aguas que corrían violentamente por las rieras y los barrancos. No en todos los sitios llovió con igual intensidad y por igual número de días pero, cierto es, que llovió copiosamente en todos lados y como mínimo, durante semanas enteras. Este fue el Diluvio Universal tan nombrado por todas las religiones y leyendas de todos los pueblos del mundo.

   Después, el Sol lució con fuerza. Los que habían tenido suerte de sobrevivir, dieron gracias a Dios por ello. Habían sido testigos del enorme Poder de su Justicia y ahora eran testigos también de su Misericordia. Pues aún daba otra oportunidad a la Humanidad para poder rectificar sus errores y confiar en Él y en su sabia directriz.
ZATALITU

   Y al llegar la noche, vieron en el Cielo una luz nueva, blanquecino-plateada, una luz muerta (IL-ARGI) que brillaba misteriosa y amenazante en el negro fondo del firmamento. Jaungoiko la había dejado allí como señal y recordatorio. Les dijo que les daba un plazo para enmendar sus errores. Si no eran capaces de volver al Buen Camino y aceptar sus directrices entonces el Golpe se repetiría, pero esta vez, con tal violencia que con seguridad nadie viviría para contarlo.


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